Desarrollo sustentable en la agenda de Integración Regional

La fuerte relación de interdependencia de las economías regionales con los mercados mundiales responde tanto a las posibilidades de colocación de la producción local como al abastecimiento externo de insumos primarios, las relaciones financieras y las estrategias globales de los capitales externos radicados en la región (a nivel productivo, de aprovisionamiento de insumos y en las primeras etapas de transformación industrial). En otras palabras, los canales de interrelación con el contexto externo se han ido complejizando al compás de los cambios operados en la propia estructura interna de producción e intercambio de la región. Esta particular dinámica de inserción en la economía global ofrece un marco propicio para la pregunta respecto del impacto del Desarrollo Sustentable en las agendas de los nuevos procesos de integración regional.

La integración supone que los estados ingresen en una lógica de relación cuyos instrumentos modifican y delimitan los ámbitos de actuación nacionales. Por lo tanto, analizar la cuestión de la complementación de las agendas se torna relevante, dado que por definición, la integración implica la generación denuevos compromisos. Compromisos que, en general, redefinen profundamente el marco habitual de relaciones socio-económicas en el plano interno. De este modo, el Desarrollo Sustentable, como parte de la agenda externa, tiende a producir la incorporación de nuevas cuestiones socialmente problematizadas a la agenda interna de cada país, imponiendo nuevas tensiones y desafíos. Tal como se ha señalado, la incorporación de las cuestiones ambientales en las agendas económicas y sociales, impone un camino dicotómico a los gobiernos progresistas de la región.

Particularmente hablando de las estrategias de desarrollo en los países de la región, mediante la integración regional, la red de actores se extiende más allá de las fronteras nacionales y se somete a nuevas reglas, que pueden constituir un trade off entre amenazas y oportunidades. Por lo tanto, se considera que el esquema de integración definido tiene implicancias directas con la evolución de la agenda interna de los países de la región.

En lo que respecta a la integración regional, los países latinoamericanos siguieron dos caminos. Por un lado, los Tratados de Libre Comercio asimétricos, constituidos entre los estados regionales con un marcado neo-liberalismo en sus gestiones y los países desarrollados En la región comenzaron a proliferar los TLC promovidos por EEUU, tras el fracaso en las negociaciones por el ALCA. Actualmente existen TLC entre EEUU y Colombia/Chile/Perú y México. Asimismo, estos países han comenzado un proceso de integración en una zona de libre comercio anunciada como Alianza para el Pacífico. Este proyecto de integración se presenta como un mecanismo de articulación política, económica y de cooperación e integración, firmado en 2012 por los gobiernos de Chile, Colombia, México y Perú. Tiene como objetivo la conformación de un área de integración que impulse el crecimiento, el desarrollo y la competitividad de las economías mediante la búsqueda progresiva de la libre circulación de bienes, servicios, capitales y de personas. Esta iniciativa no tiene la intención de reemplazar ni modificar los acuerdos económicos comerciales y de integración bilateral que mantienen estos países entre ellos y con países centrales, sino que constituye un nuevo espacio para “…complementar las relaciones, a tiempo de impulsar la integración latinoamericana y su inserción en la economía internacional…”.

En el otro margen, se ubican los bloques regionales fruto del Nuevo regionalismo de los `90, que se replantea este tipo de lógica comercial,otorgando mayor injerencia al estado en la planificación y toma de decisiones enlas estrategias de desarrollo económico, cuyo caso paradigmático es el MERCOSUR (Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Venezuela). Al menos en apariencia, el destino de este proceso se presenta distinto. Desde el año 2002, un nuevo momento coyuntural permite que el eje central de la integración deje de estar dominado exclusivamente por asuntos comerciales y financieros para dar espacio a una agenda de cooperación volcada hacia integración productiva entre los países del bloque. En este marco nuevas agendas como la ambiental comienzan a adquirir preponderancia dentro del entramado de relaciones y acciones cooperativas hacia adentro del MERCOSUR. El medio ambiente ocupa un lugar privilegiado en la agenda formal del bloque, lo cual se refleja en la promoción de la Mesa de Trabajo Nº6 y la promoción de Reuniones entre Ministros del Medio ambiente.

Estos procesos, en apariencia antagónicos, no solo constituyen acuerdos regionales de comercio, sino que su definición como estrategia de integración responde al sello ideológico de los gobiernos que lo componen. Ambos esquemas, en la última década, iniciaron un proceso de renovación que implica el restablecimiento de las prioridades de los acuerdos originales, donde se destaca la incorporación de objetivos vinculados al desarrollo social, la inclusión de los temas ambientales, la democracia como practica interna e inclusión de la sociedad civil, etc.

Dejamos a continuación dos reflexiones en torno de esta temática, realizadas por colaboradores de la RedLATN: Edmundo Claro (Integración energética Chile-Perú) e Isabel Studer (TLCAN)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s