Convocan a generar propuestas de políticas públicas para una economía sustentable

Nota de Silvia Stang, publicada en la edición impresa del Diario La Nación, 31/5/2015

Repensar el rol de los actores de la economía. Y promover negocios que se conciban desde el entendimiento de que la necesidad de ser sostenibles no pasa sólo por la rentabilidad financiera, sino también por el tipo de efectos que la actividad provoque en el entorno, en cuanto a lo social y ambiental. Estudiado e incentivado desde sectores de la academia y puesto en práctica por personas y empresas, existe en el mundo un movimiento creciente que advierte que el sistema económico debe centrar su mirada en el ser humano y el planeta, y basar su acción en criterios de sustentabilidad. Eso implica que haya empresas que se sientan y se hagan responsables de cuidar intereses colectivos.101

Desde la convicción de que los contextos influyen con fuerza para que puedan desarrollarse emprendimientos y redes de colaboración tendientes a hacer crecer y consolidar una economía integrada a los valores sociales, un grupo de organizaciones lanzó la iniciativa # 101 Soluciones. Es una plataforma (101soluciones.org) que estará activa por dos meses (ver aparte la descripción de cómo participar) y en la que podrán cargarse propuestas de políticas públicas. El proyecto es organizado por Socialab, Ashoka, Fundación Avina, Sistema B y LA NACION, y apoyado por el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés y CAF, Banco de Desarrollo de América latina.

“Para generar cambios de mediano y largo plazo en la economía del país, necesitamos pensar en clave de políticas públicas y construir una agenda común de trabajo”, que involucre en una actitud colaborativa al sector privado y al Estado, explica Fátima Ochoa, integrante de Socialab y coordinadora del proyecto.

“Debemos asumir el compromiso de generar contextos para la inclusión”, agrega Roi Benitez, una de las disertantes en el evento de presentación de # 101 Soluciones, realizado el martes pasado en el auditorio de LA NACION. Benitez es emprendedora social y creó La Costurera, una empresa social que se propone remediar -a través del desarrollo de cadenas de valor y el fomento de buenas prácticas- la situación de la industria textil, en la que muchas veces las formas de trabajo no respetan derechos humanos básicos. La Costurera es una de las 30 empresas que en nuestro país están certificadas como B, una identidad de mercado en la cual las firmas se autoexigen resultados positivos sociales y ambientales, sin dejar de lado el beneficio económico.

El universo de la economía inclusiva o sustentable se propone, de todas formas, abarcar un espacio mayor e involucrar a las firmas tradicionales en una mirada amplia y comprometida sobre el impacto de sus negocios.

“Hay una nueva economía que germina desde la base y que nace del diálogo con las empresas”, define Pablo Ordóñez, fundador de El Arca, una organización que surgió hace 10 años para vincular a pequeños productores con consumidores responsables, entre los que hay grandes firmas, como Arcor. Según Ordóñez, las alianzas son posibles cuando las empresas aceptan adecuarse en cuestiones prácticas, como anticipar los pedidos de productos lo necesario para posibilitar el cumplimiento.

“La pobreza es un problema de escala, pero yo creo en la suma de impactos comunitarios”, dice el emprendedor respecto de un drama social sobre el que se busca impactar.

De repensar el impacto de la actividad en la dimensión económica y en la social y ambiental es de lo que se trata esta “nueva economía”, según dice Juliana Peixoto, investigadora adjunta en el área de Relaciones Internacionales de Flacso, también participante del panel. Eso significa estudiar el tema para saber moverse con criterios que lleven, por ejemplo, “a fomentar el consumo de bienes colectivos en lugar de los individuales”, generando una transición hacia patrones sostenibles.

Desde el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés, Gabriel Berger identifica tres tareas para el aporte del sector académico: el estudio y la presentación de casos exitosos; el análisis comparativo para rescatar experiencias de otras latitudes, y la formación dirigida a los líderes de negocios sustentables.

“Buscamos estimular nuevos tipos de actividades empresariales”, dice Berger sobre # 101 Soluciones. Un nombre que incluye un número para hacerle el juego a una expresión en primera persona: “Siento una nueva economía”.

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