El Crecimiento Azul ante el Día Mundial de los Océanos

Los océanos regulan el clima, alimentan a millones de personas, producen oxígeno, son el hábitat de una gran variedad de seres vivos y nos proporcionan medicinas y muchos más recursos. Es por eso que, desde Naciones Unidas, se declaró al 8 de junio como el Día Mundial de los Océanos.

La salud de los océanos está amenazada por la sobrepesca, la destrucción del hábitat y la contaminación. El 30% de las poblaciones mundiales de peces están sobreexplotadas, agotadas o recuperándose del agotamiento. Asimismo, el cambio climático plantea nuevos retos a las poblaciones que dependen de los océanos, ya que ese fenómeno modifica la distribución y productividad de las especies marinas y de agua dulce, lo cual afecta los procesos biológicos y altera las redes alimentarias.

La efeméride habilita la reflexión en torno del impacto de las actividades del hombre sobre la sustentabilidad de los océanos. Para ello, nos proponemos presentar los principales lineamientos del “Crecimiento Azul” como concepto que, análogo al Crecimiento Verde, aboga por la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la gestión sostenible de los recursos acuáticos.

oceanos

Según la interpretación de la Comisión de Pesca Continental y Acuicultura para América Latina y el Caribe de la FAO, el Crecimiento Azul propone restablecer el potencial de los océanos y humedales, mediante la adopción de enfoques responsables y sostenibles con el fin de compaginar el crecimiento económico y la seguridad alimentaria con la conservación de los recursos acuáticos. Específicamente, la propuesta cuenta con cuatro componentes principales:

  1. La pesca de captura, marina y de aguas interiores: tiene como objetivo proporcionar el apoyo a las políticas, la gestión técnica y la creación de capacidades que necesitan los gobiernos, los cuerpos regionales de pesca y la industria asegurando la existencia de un marco institucional, científico y jurídico adecuado para introducir, apoyar y hacer cumplir los derechos de tenencia y acceso a los recursos respetando al mismo tiempo los derechos de las actuales y futuras generaciones. La implementación del enfoque eco-sistémico a la pesca (EEP) como una estrategia que además permite establecer y mejorar la inclusión de la pesca en otras actividades que comparten y pueden competir por los recursos
  2. Programa de asociación para la promoción de la acuicultura a nivel mundial (GAAP): El objetivo de la GAAP es contribuir al aumento sustentable la producción global de la acuicultura para satisfacer la creciente demanda de pescado de una población mundial que crece. El Programa a través de la acción concertada de múltiples agencias e instituciones colaboradoras y participantes incluyendo el sector privado contribuirá a este objetivo. Para facilitar la implementación del programa GAAP, habría cinco posibles áreas amplias de participación conjunta por parte de colaboradores y entidades asociadas en esta actividad: (a) Desarrollo y proyectos técnicos; (b) Diálogo sobre políticas; (c) Normas y el establecimiento de estándares; (d) Promoción y comunicación, (e) Gestión del conocimiento y la difusión.
  1. Medios de vida y sistema alimentario: Dada la gran importancia del comercio de los productos pesqueros para los medios de vida y el sistema alimentario, este componente del Crecimiento Azul intenta incrementar el apoyo a los países y organizaciones de la industria en cuanto a desarrollar políticas de agregación de valor, promoción del comercio, mejorar desempeño económico, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la protección social con especial atención a la igualdad de género y a los pequeños productores y pescadores. Con una transición a una gestión más sostenible de la pesca, promoverá asociaciones público- privadas que apoyan la inversión en infraestructura, la tecnología y las prácticas para aumentar la adición de valor y calidad.
  2. Crecimiento económico a partir de los servicios eco-sistémicos: Dado el valor de estos ambientes en el contexto de la restauración / protección de la capacidad de secuestro de carbono existe un mercado viable para el comercio de carbono tal como se hace en ambientes terrestres. Por otra parte en el caso de las aguas continentales la pesca y la acuicultura pueden contribuir a la mayor protección y al valor agregado de bosques y pantanos como sumideros de carbono. También es importante resaltar el valor vital de los ecosistemas acuáticos que mantienen biodiversidad y que ofrecen refugios reproductivos de relevancia para la pesca y a menudo son amenazados por esta y por otras actividades. Es necesario entonces facilitar la protección y la creación de áreas de conservación cuando sea necesario, sin disminuir las fuentes de trabajo y alimento de las comunidades locales.

Al cierre de la Cumbre sobre la acción oceánica global para la seguridad alimentaria y el Crecimiento Azul, realizada en La Haya durante abril del 2014, Sharon Dijksma (Ministra de Agricultura de los Países Bajos), aseguró que: “esta semana, la comunidad mundial ha demostrado valor y audacia en La Haya para avanzar y tomar una decisión sobre la salud del océano y la seguridad alimentaria. Lo que se necesita ahora es la actuación decisiva de la comunidad internacional para poner en práctica las soluciones”.

Un año después, en su Día Mundial, los océanos siguen esperando…

Metas globales post-2015

Desde 2012 los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) han estado en boca de los actores gubernamentales y no gubernamentales. Ahora bien, el desarrollo como tema político y académico no es ajeno a los intereses y valores de los actores y a los principios, normas e instituciones. Durante este año la Asamblea General de Naciones Unidas habrá de aprobar una nueva resolución definiendo las metas de los ODS. La Asamblea General, a lo largo de 2015, tiene ante sí el desafío de lograr una propuesta más concisa y concreta, que permita el seguimiento efectivo del progreso internacional.

el mundo en tus manos

De los ODM al los ODS
Como antecesor, los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) fueron una expresión de la globalización del espacio político y social y de la particular correlación de fuerzas y coaliciones sociales y políticas que emergieron en el escenario de post-guerra fría. En este sentido, la aparición de los ODM, en tanto “agenda social” de la globalización suponía relegitimar ese instrumento al vincularla a objetivos globales de lucha contra la pobreza. Sin embargo, los ODM han sido criticados por el carácter tecnocrático, minimalista y poco ambicioso de las metas planteadas; por estar centrados en los síntomas más que en las causas de los problemas del desarrollo, y en particular en la reducción parcial de la pobreza extrema, sin considerar la desigualdad; por no plantear cambios substanciales respecto a los medios a desplegar para hacer realidad esa agenda. Afirma Sanahuja (2005) que, “…todo ello ha permitido que los ODM también se hayan interpretado como instrumento para legitimar la visión neoliberal de la globalización y facilitar su difusión, suavizando sus facetas más duras y sus costes sociales más directos, tras dos décadas de políticas de liberalización y ajuste que habían supuesto pobreza y mayor desigualdad en muchos países en desarrollo”.
Los ODM y los ODS se sitúan al final de una larga serie de metas globales que Naciones Unidas ha venido adoptando desde la “primera década del desarrollo” iniciada en 1960, con el objetivo de movilizar la acción colectiva internacional y orientar la acción de los gobiernos hacia las cuestiones fundamentales del desarrollo. De todas esas metas, los ODM han sido los de mayor alcance, no solo por ser adoptados en el contexto más favorable de la posguerra fría, sino por su diseño, que ha integrado ambición política y mayor concreción, combinando un planteamiento visionario con un calendario y metas e indicadores precisos.
A su vez, con relación a los ODS, el grupo de Trabajo Abierto sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (OWG) fue establecido formalmente en enero de 2013 en cumplimiento del mandato de la asamblea General de la Cumbre “Río+20”. El OWG ha contado con 30 miembros en representación de 70 Estados organizados a partir de 5 grupos regionales. La propuesta del OGW reafirma la intención de integrar las agendas del desarrollo económico y social y ambiental, y en particular el cambio climático. Los 17 objetivos (ver cuadro 1) y las 169 metas en los que se concentran son más amplios y transformadores que los ODM. Estos constituyen una estrategia de desarrollo global más ambiciosa, comprehensiva e integral que la de lucha contra la pobreza extrema de los ODM.

Cuadro 1. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos

1. Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
2. Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible
3. Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades
4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos
5. Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas
6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos
8. Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos
9. Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación
10. Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos
11. Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
12. Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles
13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)
14. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible
15. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica
16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
17. Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible

¿Nuevas metas para un nuevo mundo?
Los ODS se promueven en un contexto internacional ampliamente distinto al existente al momento de la definición de los ODM en el año 2000. Desde aquel año se han desarrollado cambios estructurales que redefinieron la agenda y los condicionantes y el contenido mismo del desarrollo, que se reflejan en el cambio de las constelaciones de poder global. Por una parte, se redistribuye y se altera la jerarquía y los equilibrios de los actores estatales, pasando de un sistema internacional unipolar a uno multipolar. Por otro lado, se ha difundido el poder de los actores no estatales. Se podría afirmar que estos elementos han minado las bases materiales, institucionales e ideacionales de la primacía de occidente y del Norte y eso se ha reflejado en su la disminución de su poder de imponer agendas verticalmente.
Tal como se ha visto, las metas del desarrollo global que se han ido gestando en el seno de Naciones Unidas reflejan cambios sustanciales en la concepción del desarrollo. En ese contexto, la propuesta de objetivos post-2015 representa un gran avance como propuesta de “pacto global para el desarrollo”. Resitúa en un marco multilateral, más representativo y legítimo, la definición de las metas globales, con coaliciones de poder más amplias y plurales que en el pasado. En esa misma línea, se puede afirmar que los ODS dan cuenta de una agenda con mayor validez global, no limitada a los países más pobres, aunque reconoce su especificidad, y al tiempo con capacidad de adaptarse a las diferentes realidades regionales, nacionales y locales.
Sin lugar a dudas, queda mucho trabajo por hacer. Así y todo, en el marco del nuevo escenario de poder internacional, la propuesta de los ODS implica un punto de vital importancia para el avance en las negociaciones intergubernamentales respecto de repensar los modelos de producción y consumo, como parte de la consolidación de un Desarrollo más verde e inclusivo.

Diego Taraborrelli – Red LATN

Bibliografía:

Resumen del Seminario “La economía Política del Desarrollo Sostenible”

El lunes 13 de abril, en el marco de la Maestría en Relaciones Internacionales, el Área de Relaciones Internacionales de FLACSO Argentina, en colaboración con la Red LATN, organizaron el Seminario abierto “La Economía Política del desarrollo bajo en Carbono” a cargo del Prof. Dr. Perter Newell, Profesor de la Universidad de Sussex. Evento Newell La Presentación de Newell partió de identificar al medioambiente (y particularmente el ciclo del carbono) como el nuevo escenario de los conflictos políticos internacionales. Cuando se trata de una transición hacia patrones energéticos más verdes y sustentables, dicho escenario es testigo de proyecciones futuras donde:

• 1,6 billones de personas se quedarían sin electricidad

• Se proyecta un incremento de 4/5 veces del consumo energético de los países en desarrollo

• El 57% de las inversiones en energía se producirán en los países en desarrollo Newell seminario Pese a los análisis prospectivos que dan cuenta de la centralidad de los países en desarrollo como los grandes consumidores de energía, en la actualidad la principal región consumidora de energía es la de Norte América, seguida de Europa y Asia Central.

Las dificultades que presenta la transición hacia un modelo de crecimiento verde e inclusivo presenta importantes dificultades en torno de los aspectos sociales. Por un lado, los importantes subsidios a las energías fósiles (US$ 775 billones anuales) desincentivan el uso masivo y la inversión en nuevas energías verdes. Asimismo, pese a los subsidios, el uso energético tiene un impacto directo con la sustentabilidad social, puesto que los sectores de más bajos ingresos pagan más por los servicios energéticos en términos reales y relativos (como porcentaje de sus ingresos), amén de ser los principales perjudicados por las medidas paliativas de los efectos de los actuales patrones de producción y consumo (por ejemplo, los rellenos sanitarios en las periferias de las grandes ciudades). Por otro lado, se presenta un importante conflicto relacionado al intercambio ecológicamente desigual de energía, es decir, existen importantes diferencias entre los que se benefician y los que se ven perjudicados por la extracción de estos recursos. Ante ese escenario, Peter Newell toma la teoría de las transiciones multinivel e identifica los aspectos que aun faltan por desarrollar para que la transición hacia un nuevo paradigma energético se consolide:

• Que los análisis académicos y políticos pongan un mayor énfasis en los aspectos vinculados a las relaciones de poder que existen respecto de una transición;

•Avanzar en la mayor construcción de gobernanza global, a través de más y mejores políticas;

• Definir los objetivos, principalmente en torno de la orientación que debe seguir la transición verde;

• Quitar el eurocentrismo de la mayoría de los análisis y que se de cuenta de las particularidades de las distintas partes del mundo;

Con este marco, se destaca el rol del Estado como actor principal en el proceso de transición, puesto que es el único con capacidad de activar/facilitar procesos de reunión de los distintos actores clave y negociar acuerdos. Sin embargo, los Estados (principalmente de los países en desarrollo) se enfrentan a algunas limitaciones importantes:

• Un sector energético privatizado, como consecuencia de la reformas y ajustes de corte neoliberal y,

• Las demandas inversionista–Estado en tribunales internacionales. Asimismo, Newell, destaca la importancia de las actividades emprendidas por los otros actores más allá del Estado, como los Organismos Regionales, la Sociedad Civil y las Empresas.

Ahora bien, existe un rol potencialmente clave para las instituciones de gobernanza global, dada la necesidad de coordinar los esfuerzos nacionales y regionales; la gran posibilidad de efectos indirectos de un país a otro, la distribución desigual de la responsabilidad y la exposición a impactos y el control desigual sobre y acceso a producción, finanzas y tecnología. En los últimos años ha habido importantes avances en esta materia, puesto que se ha puesto la temática en la agenda de los principales foros regionales (ASEAN, UE) e internacionales (G20, UN.Energy). Asimismo, se ha fortalecido la posición de los países productores de recursos energéticos y los bancos multilaterales han tomado un importante rol en torno de la liberalización de la energía.

Peter Newell concluyó su exposición afirmando que, pese a los importantes avances, aun resta mucho por hacer, principalmente en torno del equilibrio de poder entre aquellos que promueven los combustibles fósiles y los que promueven una transición verde. La crisis actual no ha generado atención a los defectos en el sistema, a pesar de la retórica sobre el nuevo trato ecológico y crecimiento verde. Pero son en estos momentos de crisis internacional, cuando se empiezan a consolidar nuevos alineamientos de poder entre: (i) los Estados e instituciones internacionales (ii) entre estado y mercado (iii) capital y trabajo.

Estudio comparativo del Crecimiento Verde en México, Brasil y Chile

El trabajo de Nicole Grunewald e Inmaculada Martínez-Zarzoso* (investigadoras vinculadas a la Red LATN) se propone la identificación de las principales estrategias políticas que podrían potencialmente contribuir al desarrollo del Crecimiento Verde e Inclusivo en las Economías de Brasil Chile y México.865001_fishing_boats
El trabajo, en primer lugar, identifica y describe políticas pasadas y actuales de cada uno de estos países en función de sus indicadores económicos, sociales y medioambientales. En segundo término, se proponen una serie de indicadores para el análisis de los casos, que permiten definir un modelo empírico para explicar los determinantes de las emisiones de gases del efecto invernadero y la deforestación en los países de América Latina. Por último, el trabajo presenta recomendaciones de políticas y reflexiones a futuro.

Para leer el documento completo acceder al siguiente link: http://www.latn.org.ar/wp-content/uploads/2015/03/WP_175_Zarzoso.pdf<a

* Una versión reducida y en castellano se ha publicado en el libro Coordinado por Cintia Quiliconi y Juliana Peixoto "Los desafíos del crecimiento sustentable con inclusión en América Latina" (Ed. Teseo)

Cambio climático y desarrollo en Latinoamerica: Tendencias y carencias en la investigación

La investigación sobre cambio climático se desarrolla de forma muy desigual en Latinoamerica y el Caribe. En este sentido, no sorprende saber que los países más grandes y ricos como Brasil, México, y Chile concentran la investigación sobre el cambio climático, a diferencia de países como Uruguay, Paraguay y la mayoría de los países de América Central. cambio climatico
También hay diferencias en el tipo de temas tratados en relación con el cambio climático. Mientras que los países andinos se focalizan más en temas de agua y salud, el Cono Sur lidera en temas de agricultura y cambio climático. La subregión del Caribe, incluida la región colombiana caribeña, tienen más concentración de estudios sobre pesca, turismo y administración costera. La capacidad de investigación también varía mucho dentro de cada país.
En resumen, los factores que más influyen en el enfoque de cada país en la investigación sobre cambio climático son el tipo de vulnerabilidad a los distintos efectos de cambio climático, los recursos y la capacidad de investigarlos.

El brief de Peter Newell describe las diferentes tendencias en la investigación sobre el cambio climático en América Latina y el Caribe. Su trabajo muestra que la investigación se realiza de forma muy desigual en la región, donde los países más grandes también son los que mejor pueden establecer una agenda de investigación propia, ya que la mayoría va ligada a la agenda global, asimismo ligada a las instituciones de financiamiento extranjero. Aunque la agenda de investigación refleja en general las prioridades de los países y regiones de acuerdo a los impactos probables del cambio climático que se esperan tener.

Para leer al texto completo,ingresar al siguiente link: http://latn.org.ar/nuevositio/wp-content/uploads/2015/01/Brief_86_Newell.pdf

LATN Verde ¿Puede el crecimiento verde ser inclusivo?

LATN da inicio a su nueva línea de investigación que propone analizar las tensiones y complementariedades entre crecimiento, sustentabilidad e inclusión social.

El principal objetivo de la iniciativa es fomentar un diálogo regional que contribuya a la identificación de los retos y las oportunidades que conllevan las estrategias de crecimiento verde impulsadas en América Latina.

LATN se propone contribuir a la producción de conocimiento, la articulación y sensibilización de actores involucrados en el debate regional dotando de mayor visibilidad a la discusión en torno de la sustentabilidad medioambiental y social de los patrones de crecimiento de los países de la región.