Metas globales post-2015

Desde 2012 los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) han estado en boca de los actores gubernamentales y no gubernamentales. Ahora bien, el desarrollo como tema político y académico no es ajeno a los intereses y valores de los actores y a los principios, normas e instituciones. Durante este año la Asamblea General de Naciones Unidas habrá de aprobar una nueva resolución definiendo las metas de los ODS. La Asamblea General, a lo largo de 2015, tiene ante sí el desafío de lograr una propuesta más concisa y concreta, que permita el seguimiento efectivo del progreso internacional.

el mundo en tus manos

De los ODM al los ODS
Como antecesor, los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) fueron una expresión de la globalización del espacio político y social y de la particular correlación de fuerzas y coaliciones sociales y políticas que emergieron en el escenario de post-guerra fría. En este sentido, la aparición de los ODM, en tanto “agenda social” de la globalización suponía relegitimar ese instrumento al vincularla a objetivos globales de lucha contra la pobreza. Sin embargo, los ODM han sido criticados por el carácter tecnocrático, minimalista y poco ambicioso de las metas planteadas; por estar centrados en los síntomas más que en las causas de los problemas del desarrollo, y en particular en la reducción parcial de la pobreza extrema, sin considerar la desigualdad; por no plantear cambios substanciales respecto a los medios a desplegar para hacer realidad esa agenda. Afirma Sanahuja (2005) que, “…todo ello ha permitido que los ODM también se hayan interpretado como instrumento para legitimar la visión neoliberal de la globalización y facilitar su difusión, suavizando sus facetas más duras y sus costes sociales más directos, tras dos décadas de políticas de liberalización y ajuste que habían supuesto pobreza y mayor desigualdad en muchos países en desarrollo”.
Los ODM y los ODS se sitúan al final de una larga serie de metas globales que Naciones Unidas ha venido adoptando desde la “primera década del desarrollo” iniciada en 1960, con el objetivo de movilizar la acción colectiva internacional y orientar la acción de los gobiernos hacia las cuestiones fundamentales del desarrollo. De todas esas metas, los ODM han sido los de mayor alcance, no solo por ser adoptados en el contexto más favorable de la posguerra fría, sino por su diseño, que ha integrado ambición política y mayor concreción, combinando un planteamiento visionario con un calendario y metas e indicadores precisos.
A su vez, con relación a los ODS, el grupo de Trabajo Abierto sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (OWG) fue establecido formalmente en enero de 2013 en cumplimiento del mandato de la asamblea General de la Cumbre “Río+20”. El OWG ha contado con 30 miembros en representación de 70 Estados organizados a partir de 5 grupos regionales. La propuesta del OGW reafirma la intención de integrar las agendas del desarrollo económico y social y ambiental, y en particular el cambio climático. Los 17 objetivos (ver cuadro 1) y las 169 metas en los que se concentran son más amplios y transformadores que los ODM. Estos constituyen una estrategia de desarrollo global más ambiciosa, comprehensiva e integral que la de lucha contra la pobreza extrema de los ODM.

Cuadro 1. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos

1. Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
2. Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible
3. Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades
4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos
5. Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas
6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos
8. Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos
9. Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación
10. Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos
11. Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
12. Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles
13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)
14. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible
15. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica
16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
17. Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible

¿Nuevas metas para un nuevo mundo?
Los ODS se promueven en un contexto internacional ampliamente distinto al existente al momento de la definición de los ODM en el año 2000. Desde aquel año se han desarrollado cambios estructurales que redefinieron la agenda y los condicionantes y el contenido mismo del desarrollo, que se reflejan en el cambio de las constelaciones de poder global. Por una parte, se redistribuye y se altera la jerarquía y los equilibrios de los actores estatales, pasando de un sistema internacional unipolar a uno multipolar. Por otro lado, se ha difundido el poder de los actores no estatales. Se podría afirmar que estos elementos han minado las bases materiales, institucionales e ideacionales de la primacía de occidente y del Norte y eso se ha reflejado en su la disminución de su poder de imponer agendas verticalmente.
Tal como se ha visto, las metas del desarrollo global que se han ido gestando en el seno de Naciones Unidas reflejan cambios sustanciales en la concepción del desarrollo. En ese contexto, la propuesta de objetivos post-2015 representa un gran avance como propuesta de “pacto global para el desarrollo”. Resitúa en un marco multilateral, más representativo y legítimo, la definición de las metas globales, con coaliciones de poder más amplias y plurales que en el pasado. En esa misma línea, se puede afirmar que los ODS dan cuenta de una agenda con mayor validez global, no limitada a los países más pobres, aunque reconoce su especificidad, y al tiempo con capacidad de adaptarse a las diferentes realidades regionales, nacionales y locales.
Sin lugar a dudas, queda mucho trabajo por hacer. Así y todo, en el marco del nuevo escenario de poder internacional, la propuesta de los ODS implica un punto de vital importancia para el avance en las negociaciones intergubernamentales respecto de repensar los modelos de producción y consumo, como parte de la consolidación de un Desarrollo más verde e inclusivo.

Diego Taraborrelli – Red LATN

Bibliografía:

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