Segundo Diálogo Nacional sobre Crecimiento Verde e Inclusivo en Bolivia

¿Puede el Crecimiento Verde Inclusivo contribuir a la democratización del acceso a los medios y factores de producción en Bolivia, en el marco de la Ley de la Madre Tierra y Desarrollo para Vivir Bien?foto 2do dialogo bolivia

Luego del Primer Diálogo Nacional sobre Crecimiento Verde e Inclusivo en Bolivia (enfocado en el nivel nacional), que se realizó en la Ciudad de La Paz en el mes de junio de 2014, en fecha del 24 del 24 de octubre se realizó el Segundo Diálogo Nacional sobre Crecimiento Verde e Inclusivo (enfocado en el nivel local), esta vez en la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

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El Crecimiento Azul ante el Día Mundial de los Océanos

Los océanos regulan el clima, alimentan a millones de personas, producen oxígeno, son el hábitat de una gran variedad de seres vivos y nos proporcionan medicinas y muchos más recursos. Es por eso que, desde Naciones Unidas, se declaró al 8 de junio como el Día Mundial de los Océanos.

La salud de los océanos está amenazada por la sobrepesca, la destrucción del hábitat y la contaminación. El 30% de las poblaciones mundiales de peces están sobreexplotadas, agotadas o recuperándose del agotamiento. Asimismo, el cambio climático plantea nuevos retos a las poblaciones que dependen de los océanos, ya que ese fenómeno modifica la distribución y productividad de las especies marinas y de agua dulce, lo cual afecta los procesos biológicos y altera las redes alimentarias.

La efeméride habilita la reflexión en torno del impacto de las actividades del hombre sobre la sustentabilidad de los océanos. Para ello, nos proponemos presentar los principales lineamientos del “Crecimiento Azul” como concepto que, análogo al Crecimiento Verde, aboga por la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la gestión sostenible de los recursos acuáticos.

oceanos

Según la interpretación de la Comisión de Pesca Continental y Acuicultura para América Latina y el Caribe de la FAO, el Crecimiento Azul propone restablecer el potencial de los océanos y humedales, mediante la adopción de enfoques responsables y sostenibles con el fin de compaginar el crecimiento económico y la seguridad alimentaria con la conservación de los recursos acuáticos. Específicamente, la propuesta cuenta con cuatro componentes principales:

  1. La pesca de captura, marina y de aguas interiores: tiene como objetivo proporcionar el apoyo a las políticas, la gestión técnica y la creación de capacidades que necesitan los gobiernos, los cuerpos regionales de pesca y la industria asegurando la existencia de un marco institucional, científico y jurídico adecuado para introducir, apoyar y hacer cumplir los derechos de tenencia y acceso a los recursos respetando al mismo tiempo los derechos de las actuales y futuras generaciones. La implementación del enfoque eco-sistémico a la pesca (EEP) como una estrategia que además permite establecer y mejorar la inclusión de la pesca en otras actividades que comparten y pueden competir por los recursos
  2. Programa de asociación para la promoción de la acuicultura a nivel mundial (GAAP): El objetivo de la GAAP es contribuir al aumento sustentable la producción global de la acuicultura para satisfacer la creciente demanda de pescado de una población mundial que crece. El Programa a través de la acción concertada de múltiples agencias e instituciones colaboradoras y participantes incluyendo el sector privado contribuirá a este objetivo. Para facilitar la implementación del programa GAAP, habría cinco posibles áreas amplias de participación conjunta por parte de colaboradores y entidades asociadas en esta actividad: (a) Desarrollo y proyectos técnicos; (b) Diálogo sobre políticas; (c) Normas y el establecimiento de estándares; (d) Promoción y comunicación, (e) Gestión del conocimiento y la difusión.
  1. Medios de vida y sistema alimentario: Dada la gran importancia del comercio de los productos pesqueros para los medios de vida y el sistema alimentario, este componente del Crecimiento Azul intenta incrementar el apoyo a los países y organizaciones de la industria en cuanto a desarrollar políticas de agregación de valor, promoción del comercio, mejorar desempeño económico, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la protección social con especial atención a la igualdad de género y a los pequeños productores y pescadores. Con una transición a una gestión más sostenible de la pesca, promoverá asociaciones público- privadas que apoyan la inversión en infraestructura, la tecnología y las prácticas para aumentar la adición de valor y calidad.
  2. Crecimiento económico a partir de los servicios eco-sistémicos: Dado el valor de estos ambientes en el contexto de la restauración / protección de la capacidad de secuestro de carbono existe un mercado viable para el comercio de carbono tal como se hace en ambientes terrestres. Por otra parte en el caso de las aguas continentales la pesca y la acuicultura pueden contribuir a la mayor protección y al valor agregado de bosques y pantanos como sumideros de carbono. También es importante resaltar el valor vital de los ecosistemas acuáticos que mantienen biodiversidad y que ofrecen refugios reproductivos de relevancia para la pesca y a menudo son amenazados por esta y por otras actividades. Es necesario entonces facilitar la protección y la creación de áreas de conservación cuando sea necesario, sin disminuir las fuentes de trabajo y alimento de las comunidades locales.

Al cierre de la Cumbre sobre la acción oceánica global para la seguridad alimentaria y el Crecimiento Azul, realizada en La Haya durante abril del 2014, Sharon Dijksma (Ministra de Agricultura de los Países Bajos), aseguró que: “esta semana, la comunidad mundial ha demostrado valor y audacia en La Haya para avanzar y tomar una decisión sobre la salud del océano y la seguridad alimentaria. Lo que se necesita ahora es la actuación decisiva de la comunidad internacional para poner en práctica las soluciones”.

Un año después, en su Día Mundial, los océanos siguen esperando…

Convocan a generar propuestas de políticas públicas para una economía sustentable

Nota de Silvia Stang, publicada en la edición impresa del Diario La Nación, 31/5/2015

Repensar el rol de los actores de la economía. Y promover negocios que se conciban desde el entendimiento de que la necesidad de ser sostenibles no pasa sólo por la rentabilidad financiera, sino también por el tipo de efectos que la actividad provoque en el entorno, en cuanto a lo social y ambiental. Estudiado e incentivado desde sectores de la academia y puesto en práctica por personas y empresas, existe en el mundo un movimiento creciente que advierte que el sistema económico debe centrar su mirada en el ser humano y el planeta, y basar su acción en criterios de sustentabilidad. Eso implica que haya empresas que se sientan y se hagan responsables de cuidar intereses colectivos.101

Desde la convicción de que los contextos influyen con fuerza para que puedan desarrollarse emprendimientos y redes de colaboración tendientes a hacer crecer y consolidar una economía integrada a los valores sociales, un grupo de organizaciones lanzó la iniciativa # 101 Soluciones. Es una plataforma (101soluciones.org) que estará activa por dos meses (ver aparte la descripción de cómo participar) y en la que podrán cargarse propuestas de políticas públicas. El proyecto es organizado por Socialab, Ashoka, Fundación Avina, Sistema B y LA NACION, y apoyado por el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés y CAF, Banco de Desarrollo de América latina.

“Para generar cambios de mediano y largo plazo en la economía del país, necesitamos pensar en clave de políticas públicas y construir una agenda común de trabajo”, que involucre en una actitud colaborativa al sector privado y al Estado, explica Fátima Ochoa, integrante de Socialab y coordinadora del proyecto.

“Debemos asumir el compromiso de generar contextos para la inclusión”, agrega Roi Benitez, una de las disertantes en el evento de presentación de # 101 Soluciones, realizado el martes pasado en el auditorio de LA NACION. Benitez es emprendedora social y creó La Costurera, una empresa social que se propone remediar -a través del desarrollo de cadenas de valor y el fomento de buenas prácticas- la situación de la industria textil, en la que muchas veces las formas de trabajo no respetan derechos humanos básicos. La Costurera es una de las 30 empresas que en nuestro país están certificadas como B, una identidad de mercado en la cual las firmas se autoexigen resultados positivos sociales y ambientales, sin dejar de lado el beneficio económico.

El universo de la economía inclusiva o sustentable se propone, de todas formas, abarcar un espacio mayor e involucrar a las firmas tradicionales en una mirada amplia y comprometida sobre el impacto de sus negocios.

“Hay una nueva economía que germina desde la base y que nace del diálogo con las empresas”, define Pablo Ordóñez, fundador de El Arca, una organización que surgió hace 10 años para vincular a pequeños productores con consumidores responsables, entre los que hay grandes firmas, como Arcor. Según Ordóñez, las alianzas son posibles cuando las empresas aceptan adecuarse en cuestiones prácticas, como anticipar los pedidos de productos lo necesario para posibilitar el cumplimiento.

“La pobreza es un problema de escala, pero yo creo en la suma de impactos comunitarios”, dice el emprendedor respecto de un drama social sobre el que se busca impactar.

De repensar el impacto de la actividad en la dimensión económica y en la social y ambiental es de lo que se trata esta “nueva economía”, según dice Juliana Peixoto, investigadora adjunta en el área de Relaciones Internacionales de Flacso, también participante del panel. Eso significa estudiar el tema para saber moverse con criterios que lleven, por ejemplo, “a fomentar el consumo de bienes colectivos en lugar de los individuales”, generando una transición hacia patrones sostenibles.

Desde el Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés, Gabriel Berger identifica tres tareas para el aporte del sector académico: el estudio y la presentación de casos exitosos; el análisis comparativo para rescatar experiencias de otras latitudes, y la formación dirigida a los líderes de negocios sustentables.

“Buscamos estimular nuevos tipos de actividades empresariales”, dice Berger sobre # 101 Soluciones. Un nombre que incluye un número para hacerle el juego a una expresión en primera persona: “Siento una nueva economía”.

Metas globales post-2015

Desde 2012 los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) han estado en boca de los actores gubernamentales y no gubernamentales. Ahora bien, el desarrollo como tema político y académico no es ajeno a los intereses y valores de los actores y a los principios, normas e instituciones. Durante este año la Asamblea General de Naciones Unidas habrá de aprobar una nueva resolución definiendo las metas de los ODS. La Asamblea General, a lo largo de 2015, tiene ante sí el desafío de lograr una propuesta más concisa y concreta, que permita el seguimiento efectivo del progreso internacional.

el mundo en tus manos

De los ODM al los ODS
Como antecesor, los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) fueron una expresión de la globalización del espacio político y social y de la particular correlación de fuerzas y coaliciones sociales y políticas que emergieron en el escenario de post-guerra fría. En este sentido, la aparición de los ODM, en tanto “agenda social” de la globalización suponía relegitimar ese instrumento al vincularla a objetivos globales de lucha contra la pobreza. Sin embargo, los ODM han sido criticados por el carácter tecnocrático, minimalista y poco ambicioso de las metas planteadas; por estar centrados en los síntomas más que en las causas de los problemas del desarrollo, y en particular en la reducción parcial de la pobreza extrema, sin considerar la desigualdad; por no plantear cambios substanciales respecto a los medios a desplegar para hacer realidad esa agenda. Afirma Sanahuja (2005) que, “…todo ello ha permitido que los ODM también se hayan interpretado como instrumento para legitimar la visión neoliberal de la globalización y facilitar su difusión, suavizando sus facetas más duras y sus costes sociales más directos, tras dos décadas de políticas de liberalización y ajuste que habían supuesto pobreza y mayor desigualdad en muchos países en desarrollo”.
Los ODM y los ODS se sitúan al final de una larga serie de metas globales que Naciones Unidas ha venido adoptando desde la “primera década del desarrollo” iniciada en 1960, con el objetivo de movilizar la acción colectiva internacional y orientar la acción de los gobiernos hacia las cuestiones fundamentales del desarrollo. De todas esas metas, los ODM han sido los de mayor alcance, no solo por ser adoptados en el contexto más favorable de la posguerra fría, sino por su diseño, que ha integrado ambición política y mayor concreción, combinando un planteamiento visionario con un calendario y metas e indicadores precisos.
A su vez, con relación a los ODS, el grupo de Trabajo Abierto sobre Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (OWG) fue establecido formalmente en enero de 2013 en cumplimiento del mandato de la asamblea General de la Cumbre “Río+20”. El OWG ha contado con 30 miembros en representación de 70 Estados organizados a partir de 5 grupos regionales. La propuesta del OGW reafirma la intención de integrar las agendas del desarrollo económico y social y ambiental, y en particular el cambio climático. Los 17 objetivos (ver cuadro 1) y las 169 metas en los que se concentran son más amplios y transformadores que los ODM. Estos constituyen una estrategia de desarrollo global más ambiciosa, comprehensiva e integral que la de lucha contra la pobreza extrema de los ODM.

Cuadro 1. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos

1. Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo
2. Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible
3. Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades
4. Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos
5. Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas
6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos
7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos
8. Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos
9. Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación
10. Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos
11. Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
12. Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles
13. Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático)
14. Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible
15. Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica
16. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles
17. Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible

¿Nuevas metas para un nuevo mundo?
Los ODS se promueven en un contexto internacional ampliamente distinto al existente al momento de la definición de los ODM en el año 2000. Desde aquel año se han desarrollado cambios estructurales que redefinieron la agenda y los condicionantes y el contenido mismo del desarrollo, que se reflejan en el cambio de las constelaciones de poder global. Por una parte, se redistribuye y se altera la jerarquía y los equilibrios de los actores estatales, pasando de un sistema internacional unipolar a uno multipolar. Por otro lado, se ha difundido el poder de los actores no estatales. Se podría afirmar que estos elementos han minado las bases materiales, institucionales e ideacionales de la primacía de occidente y del Norte y eso se ha reflejado en su la disminución de su poder de imponer agendas verticalmente.
Tal como se ha visto, las metas del desarrollo global que se han ido gestando en el seno de Naciones Unidas reflejan cambios sustanciales en la concepción del desarrollo. En ese contexto, la propuesta de objetivos post-2015 representa un gran avance como propuesta de “pacto global para el desarrollo”. Resitúa en un marco multilateral, más representativo y legítimo, la definición de las metas globales, con coaliciones de poder más amplias y plurales que en el pasado. En esa misma línea, se puede afirmar que los ODS dan cuenta de una agenda con mayor validez global, no limitada a los países más pobres, aunque reconoce su especificidad, y al tiempo con capacidad de adaptarse a las diferentes realidades regionales, nacionales y locales.
Sin lugar a dudas, queda mucho trabajo por hacer. Así y todo, en el marco del nuevo escenario de poder internacional, la propuesta de los ODS implica un punto de vital importancia para el avance en las negociaciones intergubernamentales respecto de repensar los modelos de producción y consumo, como parte de la consolidación de un Desarrollo más verde e inclusivo.

Diego Taraborrelli – Red LATN

Bibliografía:

Cambio climático: ¿la arrogancia de la modernidad encontró su límite?

Nota de opinión


El pasado 22 de abril se celebró el Día de la Tierra. Para conmemorarlo, un sinfín de homenajes e infinidad de mensajes circularon por las redes sociales, los medios de comunicación y blogs. Al igual que otros días que celebran/homenajean causas nobles, el Día de la Tierra busca además hacer un llamado de atención sobre la necesidad de que tomemos conciencia ante un problema tan serio como urgente: la degradación ambiental.planeta y aire acondicionado Queda la sensación, sin embargo, que el Día de la Tierra es uno más de esos días que no llegan a ser suficientes para compensar las vulneraciones cometidas durante el resto del año. Mientras, la conciencia acerca del problema no parece acercarse lo suficientemente rápido como para dar respuestas oportunas al tema. Así, la toma de conciencia por parte de la población es inversamente proporcional a la gravedad del problema. Es decir, el problema ambiental es de una grandeza tal, que la gran mayoría de la población se torna ciega y sorda. En ese sentido, el antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro hace referencia al pensador alemán Gunther Anders (1902-1922) y explica tamaña alienación. Según Viveiros de Castro, el problema ambiental es un “fenómeno supraliminar”. Es inmenso, son tantas las variables en juego, tanto lo que hay que cambiar, tan cercana la catástrofe y nuestra eventual desaparición, que provoca esa suerte de anestesia y parálisis. Las variables en juego han desencadenado distintos argumentos, que permitieron la evolución de los dilemas sobre los fenómenos climáticos a lo largo de los siglos. De hecho, la discusión entre Voltarie y Rousseau, sobre la causa de los fenómenos climáticos por ocasión del terremoto de 1755 que destruyó la ciudad de Lisboa, planteaba alternativas sobre las causas de los desastres climáticos – acción humana, acción divina o naturaleza – y sugirió una reconfigurando la imagen de Dios. Actualmente, en pleno siglo XXI, parecería ser que se han superado los dilemas acerca de las causas de los fenómenos climáticos y el foco está puesto en las consecuencias. En ese sentido, se consolida la fe en que la Ciencia (como gran verdad irrefutable) será nuestra salvación, a través del desarrollo de más innovación y más tecnología. Sin embargo, raspando la superficie de las soluciones propuestas, los dilemas aún persisten. Cuando se piensa en un desarrollo más sustentable e inclusivo, el gran desafío sigue siendo las posibilidades de articular la dimensión económica y su enorme impacto con los aspectos sociales y ambientales. Ello es así, puesto que la naturaleza puede satisfacer las necesidades del hombre, pero no sus ambiciones. En ese sentido, se torna necesario un replanteo estructural sobre los modelos de consumo y producción para que, de la mano de la ciencia y mediante el compromiso y la intervención de los gobiernos, se pueda dar una respuesta efectiva al tema ambiental. De no ser así, el resto de las soluciones serán paliativas de corto plazo.

Juliana Peixoto y Diego Taraborrelli (RedLATN)

Inversiones Extranjeras Directas entre Sudamérica y Africa. Katarina Pereira da Costa

Los países de Africa y Sudamérica han experimentado en los últimos años un substancial crecimiento en sus flujos de inversiones extranjeras directas (IED), profundizando su integración en la economía internacional. africabrasilRecientemente, han surgido nuevos socios que fueron ganando peso en los flujos de IED de África y Sudamérica, en detrimento de sus socios tradicionales (La Unión Europea y EEUU). Ambos, África y Sudamérica están diversificando sus inversiones hacia los países emergentes, lo cual incluye la profundización de sus propias agendas bilaterales.
El trabajo de Katarina Pereira da Costa presenta un análisis de las IED entre América del Sur y África, puntualmente, entre Brasil y Sudáfrica, los actores más importantes en dicho contexto.

Para leer al texto completo y acceder al resto de las publicaciones de la Red LATN, ingresar al siguiente link: http://www.latn.org.ar/wp-content/uploads/2015/05/Brief98_Katarina_Costa.pdf

Resumen del Seminario “La economía Política del Desarrollo Sostenible”

El lunes 13 de abril, en el marco de la Maestría en Relaciones Internacionales, el Área de Relaciones Internacionales de FLACSO Argentina, en colaboración con la Red LATN, organizaron el Seminario abierto “La Economía Política del desarrollo bajo en Carbono” a cargo del Prof. Dr. Perter Newell, Profesor de la Universidad de Sussex. Evento Newell La Presentación de Newell partió de identificar al medioambiente (y particularmente el ciclo del carbono) como el nuevo escenario de los conflictos políticos internacionales. Cuando se trata de una transición hacia patrones energéticos más verdes y sustentables, dicho escenario es testigo de proyecciones futuras donde:

• 1,6 billones de personas se quedarían sin electricidad

• Se proyecta un incremento de 4/5 veces del consumo energético de los países en desarrollo

• El 57% de las inversiones en energía se producirán en los países en desarrollo Newell seminario Pese a los análisis prospectivos que dan cuenta de la centralidad de los países en desarrollo como los grandes consumidores de energía, en la actualidad la principal región consumidora de energía es la de Norte América, seguida de Europa y Asia Central.

Las dificultades que presenta la transición hacia un modelo de crecimiento verde e inclusivo presenta importantes dificultades en torno de los aspectos sociales. Por un lado, los importantes subsidios a las energías fósiles (US$ 775 billones anuales) desincentivan el uso masivo y la inversión en nuevas energías verdes. Asimismo, pese a los subsidios, el uso energético tiene un impacto directo con la sustentabilidad social, puesto que los sectores de más bajos ingresos pagan más por los servicios energéticos en términos reales y relativos (como porcentaje de sus ingresos), amén de ser los principales perjudicados por las medidas paliativas de los efectos de los actuales patrones de producción y consumo (por ejemplo, los rellenos sanitarios en las periferias de las grandes ciudades). Por otro lado, se presenta un importante conflicto relacionado al intercambio ecológicamente desigual de energía, es decir, existen importantes diferencias entre los que se benefician y los que se ven perjudicados por la extracción de estos recursos. Ante ese escenario, Peter Newell toma la teoría de las transiciones multinivel e identifica los aspectos que aun faltan por desarrollar para que la transición hacia un nuevo paradigma energético se consolide:

• Que los análisis académicos y políticos pongan un mayor énfasis en los aspectos vinculados a las relaciones de poder que existen respecto de una transición;

•Avanzar en la mayor construcción de gobernanza global, a través de más y mejores políticas;

• Definir los objetivos, principalmente en torno de la orientación que debe seguir la transición verde;

• Quitar el eurocentrismo de la mayoría de los análisis y que se de cuenta de las particularidades de las distintas partes del mundo;

Con este marco, se destaca el rol del Estado como actor principal en el proceso de transición, puesto que es el único con capacidad de activar/facilitar procesos de reunión de los distintos actores clave y negociar acuerdos. Sin embargo, los Estados (principalmente de los países en desarrollo) se enfrentan a algunas limitaciones importantes:

• Un sector energético privatizado, como consecuencia de la reformas y ajustes de corte neoliberal y,

• Las demandas inversionista–Estado en tribunales internacionales. Asimismo, Newell, destaca la importancia de las actividades emprendidas por los otros actores más allá del Estado, como los Organismos Regionales, la Sociedad Civil y las Empresas.

Ahora bien, existe un rol potencialmente clave para las instituciones de gobernanza global, dada la necesidad de coordinar los esfuerzos nacionales y regionales; la gran posibilidad de efectos indirectos de un país a otro, la distribución desigual de la responsabilidad y la exposición a impactos y el control desigual sobre y acceso a producción, finanzas y tecnología. En los últimos años ha habido importantes avances en esta materia, puesto que se ha puesto la temática en la agenda de los principales foros regionales (ASEAN, UE) e internacionales (G20, UN.Energy). Asimismo, se ha fortalecido la posición de los países productores de recursos energéticos y los bancos multilaterales han tomado un importante rol en torno de la liberalización de la energía.

Peter Newell concluyó su exposición afirmando que, pese a los importantes avances, aun resta mucho por hacer, principalmente en torno del equilibrio de poder entre aquellos que promueven los combustibles fósiles y los que promueven una transición verde. La crisis actual no ha generado atención a los defectos en el sistema, a pesar de la retórica sobre el nuevo trato ecológico y crecimiento verde. Pero son en estos momentos de crisis internacional, cuando se empiezan a consolidar nuevos alineamientos de poder entre: (i) los Estados e instituciones internacionales (ii) entre estado y mercado (iii) capital y trabajo.

Estudio comparativo del Crecimiento Verde en México, Brasil y Chile

El trabajo de Nicole Grunewald e Inmaculada Martínez-Zarzoso* (investigadoras vinculadas a la Red LATN) se propone la identificación de las principales estrategias políticas que podrían potencialmente contribuir al desarrollo del Crecimiento Verde e Inclusivo en las Economías de Brasil Chile y México.865001_fishing_boats
El trabajo, en primer lugar, identifica y describe políticas pasadas y actuales de cada uno de estos países en función de sus indicadores económicos, sociales y medioambientales. En segundo término, se proponen una serie de indicadores para el análisis de los casos, que permiten definir un modelo empírico para explicar los determinantes de las emisiones de gases del efecto invernadero y la deforestación en los países de América Latina. Por último, el trabajo presenta recomendaciones de políticas y reflexiones a futuro.

Para leer el documento completo acceder al siguiente link: http://www.latn.org.ar/wp-content/uploads/2015/03/WP_175_Zarzoso.pdf<a

* Una versión reducida y en castellano se ha publicado en el libro Coordinado por Cintia Quiliconi y Juliana Peixoto "Los desafíos del crecimiento sustentable con inclusión en América Latina" (Ed. Teseo)